Talisman















































Últimos temas
» La Gran Mancha Roja de Júpiter, como nunca se había visto
Jue Jul 20, 2017 10:29 pm por Talisman

» Los exoplanetas con condiciones más extremas que se descubrieron hasta el momento
Jue Jul 20, 2017 10:03 pm por Talisman

» Hay 4,5 veces más de gente en situación de calle que la reconocida por la Ciudad
Miér Jul 19, 2017 10:48 pm por Talisman

» La UIA alertó que en el sector fabril "no hay generación de empleo"
Miér Jul 19, 2017 10:42 pm por Talisman

» Murió Landrú, una leyenda del humor gráfico argentino
Miér Jul 19, 2017 10:18 pm por Talisman

» Encuesta K: CFK sube, Cambiemos se estanca
Miér Jul 19, 2017 10:10 pm por Talisman

» Encuesta de Aragón: CFK lidera
Miér Jul 19, 2017 10:02 pm por Talisman

» Europa, a la conquista del primer planeta
Jue Jul 06, 2017 11:00 pm por Talisman

» Las moléculas orgánicas nacen al mismo tiempo que las estrellas
Jue Jul 06, 2017 10:37 pm por Talisman

» Preocupación mundial por los asteroides, las montañas que caen del cielo
Jue Jul 06, 2017 10:29 pm por Talisman

» Incidentes en Hamburgo en medio de la cumbre del G20: la particular bandera para Mauricio Macri
Jue Jul 06, 2017 9:58 pm por Talisman

» Lo que sabemos sobre el Planeta 9
Vie Jun 23, 2017 11:09 pm por Talisman

» Llega el «Planeta 10»
Vie Jun 23, 2017 11:03 pm por Talisman

» La galaxia «muerta» que cambiará lo que sabemos del Universo
Vie Jun 23, 2017 10:58 pm por Talisman

» La NASA descubre diez nuevos planetas que podrían albergar vida
Vie Jun 23, 2017 10:53 pm por Talisman

» ¡Sorpresa! Júpiter es más antiguo que el Sol
Vie Jun 23, 2017 10:47 pm por Talisman

» Némesis, la estrella compañera del Sol, existió de verdad
Vie Jun 23, 2017 10:42 pm por Talisman

» Confirmado: vivimos en el borde de un descomunal vacío cósmico
Jue Jun 08, 2017 10:20 pm por Talisman

» Descubren un planeta infernal más caliente que las estrellas
Jue Jun 08, 2017 10:12 pm por Talisman

» Descubren una nueva supertierra, el mejor candidato para buscar vida extraterrestre
Jue Jun 08, 2017 10:06 pm por Talisman

» Un planeta gigante y con anillos causa misteriosos eclipses
Jue Jun 08, 2017 10:00 pm por Talisman

» Inflación 2017: cuánto midieron los gremios, las consultoras y el INDEC
Jue Jun 08, 2017 9:38 pm por Talisman

» Cristina contra Macri: "¿¿¿Qué más quiere que ajusten los argentinos???"
Jue Jun 08, 2017 9:28 pm por Talisman

» "Los macristas no tienen ni vocabulario para los Derechos Humanos"
Jue Jun 08, 2017 9:24 pm por Talisman

» La NASA anuncia el hallazgo de 1.284 nuevos planetas, la mayor detección de la historia
Vie Mayo 26, 2017 11:40 pm por Talisman

» La sonda Cassini, testigo del solsticio en Saturno
Vie Mayo 26, 2017 11:33 pm por Talisman

» Astrónomos ven por primera vez cómo una estrella se convierte en un agujero negro
Vie Mayo 26, 2017 11:28 pm por Talisman

» Los primeros datos de Juno revelan enormes tormentas en Júpiter
Vie Mayo 26, 2017 11:23 pm por Talisman

» ¿Por qué astrónomos de todo el mundo vigilan la «estrella de la megaestructura alienígena»?
Vie Mayo 26, 2017 11:17 pm por Talisman

» El planeta con la mayor órbita jamás descubierto
Vie Mayo 26, 2017 11:09 pm por Talisman

Alegría
Acceso Ciencia Ficción
Homenaje
Pronóstico Buenos Aires
Julio 2017
LunMarMiérJueVieSábDom
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31      

Calendario Calendario

Conectarse

Recuperar mi contraseña


Una nueva oportunidad para retomar la senda del bien

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Una nueva oportunidad para retomar la senda del bien

Mensaje por Talisman el Jue Sep 05, 2013 11:53 pm

El mal argentino, que no es un mal económico sino un mal político, ¿está por curarse? Para responder a esta pregunta cargada de esperanza, habría que definir primero en qué consiste el mal argentino que hemos sobrellevado por varias décadas y que recién ahora, quizá, podremos superar. El mal argentino podría definirse como el abandono del bien argentino que nos bendijo como nación en 1852-l853 a partir del Acuerdo de San Nicolás y la Constitución que aún nos rige.





Por Mariano Grondona | LA NACION


Los hechos se sucedieron así. Después de cuatro décadas de tumultuosa vida independiente, que en el fondo fue una guerra civil intermitente, nuestros antecesores acordaron en dos documentos sucesivos, el Acuerdo de San Nicolás y la Constitución, los principios que guiarían nuestra convivencia pacífica. Esta apuesta casi unánime al consenso entre los argentinos nos dio un impulso tal que en las décadas siguientes, y hasta los años veinte inclusive, la Argentina se colocó entre las diez naciones con mayor ingreso por cabeza del mundo entero.
Si el bien argentino fue el consenso casi universal entre los argentinos sobre los principios de la convivencia, el mal argentino fue la quiebra de este consenso, que se anunció con el golpe de Estado de 1930 y que continuó desde entonces hasta hoy. En 1930, en lugar de expresar la continuidad del consenso que nos había convertido en una gran nación, otro principio perverso, una suerte de "virus" político, vino a alterar nuestra historia hasta el día de hoy, porque un grupo determinado concibió que sólo él poseía la verdad argentina, negándosela a los demás. Si los revolucionarios de 1930 se movilizaron a partir de este sofisma, cuando ellos cayeron en la década siguiente, la generación que los sucedió, de Perón en adelante, en vez de volver al espíritu de San Nicolás, reanimó el empeño de 1930, y, en 1955, sus sucesores volvieron a repetir el sofisma con un discurso aparentemente antagónico pero conducente, al fin, al mismo fracaso.
Desde 1852-53 hasta 1930, el bien argentino fue el consenso sobre lo fundamental. Desde 1930 hasta hoy, el mal argentino fue que un grupo determinado pretendió apropiarse de este consenso, negándoselo a los demás. Este vicio autoritario fue exhibido por diversos titulares desde 1930 hasta hoy. Sus portadores fueron civiles o militares, conservadores, radicales o kirchneristas, pero, más allá de sus notables diferencias, todos ellos comulgaron en la pretensión de representar a los argentinos en función de una supuesta superioridad que les daba un título eminente para mandar por encima de sus rivales mientras éstos, habitados por una soberbia equivalente, les desconocían ese título, pero no en nombre de la igualdad de oportunidades, sino porque ellos también lo apetecían. Todos los rivales eran sólo una parte del todo. Pero cada uno de ellos a su turno quiso convertirse en un todo aparte y al fin fue rechazado por el resto. Así son los triunfos y fracasos políticos en la Argentina: al que triunfa, al principio todos o casi todos lo acompañan; unos años después, todos o casi todos lo abandonan. Es que la consigna común a todos ellos, en el fondo, es la siguiente: "Este partido déjenmelo jugar a mí". Una consigna que no todos podrán cumplir, aunque casi todos alberguen la ilusión de alcanzarla.
Hay algunos momentos, sin embargo, en que el rechazo casi unánime a la soberbia del que cae crea la posibilidad de un nuevo consenso. Todos o casi todos se unen en decirle que no al soberbio que vacila, pero este instante de unanimidad termina por frustrarse cuando entre las filas de los opositores emerge, impenitente, una renovada ambición imperial a la que espera una nueva frustración. Éste es el momento oportuno de corregir lo que está mal, de volver a San Nicolás. El derrumbe electoral de Cristina Kirchner, que clausura sus pretensiones imperiales, nos ofrece a los argentinos una oportunidad para reconstruir el sistema abarcador de la democracia. Después de tantos fracasos, ¿habremos aprendido la lección, o tropezaremos otra vez con la misma piedra?
Hay una evidencia detrás de todo esto: que aunque no cedan en la cumbre las ilusiones del re-reeleccionismo, el fracaso popular del re-reeleccionismo ha regresado a nosotros. Primero le tocó sucumbir a Menem contra el no re-reeleccionismo y ahora le ha tocado a Cristina, según la frase rectora del presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso: "Tres presidencias sucesivas es monarquía". Cristina la quería. El ll de agosto, los argentinos le dijeron que ellos no la quieren. Los precandidatos presidenciales argentinos que van asomando hacia 2015 -MassaScioliMacriDe la Sota- no parecen albergar la pasión re-reeleccionista de Cristina. Mejor así, porque la clave de las repúblicas con destino es que sus presidentes abandonen la ilusión monárquica. Si queremos repúblicas largas, construyámoslas mediante presidencias cortas. Ésta es la fórmula de las repúblicas exitosas a las que, recién ahora, la nuestra se podría sumar.
© LA NACION
avatar
Talisman
Admin
Admin

Mensajes : 16532
Fecha de inscripción : 03/11/2012
Localización : Buenos Aires, Argentina

Ver perfil de usuario http://elojodeltalisman.foroargentina.net

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.